Andrew (POV)
Entramos a mi suite, y al cerrar la puerta ella se acercó a mí y me comenzó a besar. Sus besos, con precisión, ni suaves ni fuertes, lo justo par ejercer reacción en mis labios y lengua. Nuestra manos recorrían mutuamente los cuerpos, ella el mío y yo lo de ella. Su mirada, tierna y la vez con lujuria y deseo, es como si fuera su primera vez, pero al mismo tiempo, ella sabía que hacer. Hasta que colocó su mano en mi erección sobre mí ropa, sobando de arriba a abajo, separó sus labios de los míos y dijo - mucho gusto, soy Dalia, y hoy soy toda tuya- me hizo tragar fuerte y al mismo tiempo secarse mi boca.
Dalia (POV)
Me gustó su posesividad y seguridad, así que decidí dejarlo ser Inmediatamente que verbalmente le dí mi aprobación de ser suya sus ojo azules se tornaron más oscuros y me dijo - Desnúdate para mí- y así lo hice lentamente. No había mucho que quitar, comencé por la chamarra y botas, luego él vestido, quedando en sólo mi braga roja de encaje pues no usaba brassier con ese vestido. Al verme así, sobo su erección y la acomodó, después caminando hacia mí y mi alrededor mientras se quitaba la ropa. Sus músculos marcados, su abdomen trabajado, un dios griego.
- Camina hacia la cama- fueron sus siguientes palabras, así lo hice sintiendo su mirada en mi trasero, lo ví de reojo y sonreí.Al llegar me acosté boca arriba con los codos sobre el colchón y la vista levantada hacia él.
Comenzó a besar mis pies, subiendo por mis pantorrillas, llegando a la parte interna de mis muslos. Mi instinto fué tocar sus suaves chinos negros de su cabeza, pero me detuvo - Sin tocar, hasta que te dé permiso- me dijo.
Lo obedecí sabiendo que podría ser una tortura.
El continúo su camino hasta llegar a mi intimidad, quitando con sus dientes mis bragas, rozando con su nariz partes sensibles, lamiendo y succionando mi clítoris y mis labios metiendo la lengua en mi v****a, saboreando mis jugos que sentía destilaba de mi intimidad. Comenzó a ejercer presión cada vez más constante, no podía tocarlo, apretaba las sábanas entre mis manos, gemidos sin control salían de mi boca, de repente siento un choque eléctrico, me dió miedo y curiosidad no podía detenerlo, mis músculos se contrajeron y comencé a convulsionar sintiendo un cosquilleo en mi vientre y entrepierna, algo indescriptible hasta que dí un estruendoso grito y sentí un gran alivio en todo mi cuerpo. Ésto era lo que me faltaba la otra vez, mi primera vez, ésta sensación de satisfacción. Por fin , por fin había experimentado mi primer orgasmo.
Andrew no me dió tregua, su posesividad la reflejaba en dar placer, en sentir mis orgasmos, después de ese, siguieron más, muchos más, con sus dedos en mi v****a, con su m*****o delicioso dentro de mí, cuando él se vaciaba en mí, regresaba, con su boca o dedos o sus manos en mis pechos, con su m*****o en mi boca. Era insaciable, perdí la cuenta más de una vez, uno tras de otro. Definitivamente fuí suya por completo y yo, yo me dejé poseer.