Capítulo 40. Preparando la artillería pesada

1093 Palabras

Michael ya tenía un culpable y, gracias a sus contactos, también contaba con un número telefónico. No obstante, sus técnicos no lograron rastrear la ubicación del Cuervo: el viejo zorro colgó antes de que pudieran ubicarlo. La atenta voz del informático le devolvió datos fríos sobre la pantalla. —La dirección IP nos arroja a varios lugares… todos en el sudeste asiático —informó, cauteloso. Michael apretó la mandíbula hasta que le dolieron las mandíbulas. Aquello no lo detendría. Si el Cuervo se movía como sombra, él buscaría cada rendija, cada cable, cada empresa pantalla, levantaría cada piedra hasta encontrarlo. No permitiría que la sangre de su familia se quedara en manos de nadie y mucho menos en las de ese tipo. —Creo que iré a la delegación, señor Falcone. No me necesitan en este

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