Segundo encuentro

1141 Palabras
Despertó en su cama sobresaltado, tenía su celular en su mano, miro rápidamente alrededor comprobando que estuviera solo, y lo primero que pensó fue que había sido un mal sueño, la combinación de cerveza barata y el insomnio lo habían hecho imaginar locuras. Cuando intento incorporarse sintió un fuerte dolor de cabeza, se llevó su mano a su nuca y sintió algo viscoso y húmedo, movió su mano frente a sus ojos y pudo ver algo de sangre seca sobre sus dedos. De pronto toda la escena vino a su mente, y se sintió abrumado, no podía comprender que estaba ocurriendo, pero estaba seguro de que estaba por perder la razón. Se incorporó con esfuerzo para levantarse de la cama y se dirigió al baño, abrió la canilla y se miro al espejo. Tenia el pelo reseco por la sangre y el sudor, abrió la canilla y se humedeció el rostro y el cabello. Cuando volvió a mirarse al espejo vio algo que lo distrajo, había algo o alguien en la bañera. Sin hacer más ruido, se acercó y movió la cortina de baño y detrás de la misma estaba ella. Antes de que volviera a perder la conciencia, ella le tomo la mano. Lo sostuvo por un segundo, pero en ese instante el comprendió que ella no le haría daño. -No te haré daño, no temas- Le dijo Katanium Glay. Rodrigo respiro hondo, e intento mantener la calma. –Recuerdo como llegaste, pero ¿qué hacemos acá? - pregunto Rodrigo un tanto confundido. La mujer color morado salió de la ducha y se paró delante de él, por primera vez la pudo observar en detalle, era realmente muy hermosa, sus ojos eran color ámbar, era delgada, no más alta que él, tenía puesto un uniforme que parecía plástico y marcaba su figura esbelta, sus formas eran bien femeninas, y marcadas. Se sintió tentado a detenerse en sus pechos, pero lo evito cuanto pudo. Sus labios eran delgados, no muy carnosos, y su nariz refinada. Su lengua era color naranja, no tenía aparentemente calzado, sino que su uniforme continuaba en sus pies. -Soy Katanium Glay- repitió la chica. –Soy Rodrigo- murmuro él –Te diré Kata si te parece bien, vos decime Rodri si te es más simple y el joven estiro su mano para estrechar la de ella, y se dieron un estrechón de manos. – Aprendí mucho de ustedes cuando navegue por tu mente, hay muchas palabras que aun no comprendo el significado, pero si entendí este- Le dijo Kata antes de soltar su mano. –Necesito que me lleves ante tus líderes, para poder negociar quedarme en tu planeta- agrego mientras miraba su reflejo en el espejo. –Imposible hacer eso, creo que ya conoces las razones- contesto Rodri. En ese instante la joven volvió a tocar a Rodri, pero esta vez en el rostro, y en un parpadeo su piel cambio de color. Ahora tenía el mismo tono de piel que él. –Claro, si respondió, pero debo intentarlo, porque cuando lleguen el resto de mi pueblo no va a ser fácil de asimilar para ustedes- Le dijo mientras se miraba nuevamente al espejo. Entonces Rodrigo entendió que este encuentro significaba mucho más de lo que él estaba creyendo. Ahora más preocupado le pregunto: - ¿Están por invadirnos? - pero Kata no respondió. –Necesito tomar un trago- dijo Rodrigo y salió del baña hacia la cocina. Ella lo observo salir, pero no intento detenerlo, se quedó un largo instante mirándose al espejo mientras el bebía un vaso de wiski que había tomado de una gaveta. -La verdad no sé qué van a hacer cuando lleguen los demás, entiendo que tienen planes de conquista, pero yo no vine con esas intenciones y me gustaría ayudar para que ustedes estén preparados si eso fuera posible- Le dijo mirándolo fijamente a los ojos. Rodrigo medito el asunto por algunos minutos, mientras tomaba varios sorbos de su vaso, y luego se le ocurrió preguntar - ¿Cuánto tiempo tenemos para estar preparados? – mientras se sentaba en una silla que estaba colocada frente a una barra que dividía la cocina del living del departamento. –Tal vez tengamos 10 años antes de que lleguen, yo me escape en mi nave porque no quería seguir viviendo como ellos. Somos un pueblo conquistador, viajamos a través del universo destrozando civilizaciones a nuestro paso, y es un proceso muy doloroso, que no estoy dispuesta a revivir- le respondió Kata. Rodrigo no era muy hábil con las relaciones humanas, pero sentía que había verdad en aquellas palabras, un dolor sentido, profundo, pero también se replanteo muchas cosas, sentía que esa mujer estaría en un grave peligro si alguien de su mundo sabía que estaba intentando, y que también sería muy difícil que alguien en nuestro planeta le crea o incluso la escuche antes de matarla. En el medio de su reflexión, se escucharon la llegada de muchas sirenas, que se acercaban rápidamente. Estaba claro que él no era el único que había visto la nave descender. Apurado encendió el televisor y puso las noticias, para descubrir que alguien había denunciado que una nave al parecer un helicóptero había aterrizado en una azotea violando el espacio aéreo. Las autoridades golpearon las puertas de los departamentos en busca de alguien que les permitiera subir a la terraza, la nave se encontraba allí todavía. Entonces Rodrigo pensó que necesitaba más tiempo para pensar que le convenía hacer, entonces le dijo a Kata que sería mejor salir del edificio y buscar un lugar tranquilo para poder discutir el asunto. Le entrego algo de ropa, y le pidió que se la ponga para disimular, un calzado, un jean y una camiseta que eran de su ex, y que ella había dejado con la promesa de retirar lo antes posible, lo cual todavía no había ocurrido. Cuando la vio vestida, se sintió realmente atraído. Ella era muy hermosa, no había dudas de eso, y la ropa le sentaba perfectamente. Se comportaba muy similar a él en varios aspectos, supuso que era porque ella había aprendido de él como debía actuar, pero en esa similitud el sentía familiaridad, algo que no sentía desde cuando era niño. Salieron rápidamente a las escaleras y bajaron lo más rápido que podían, se cruzaron con varios bomberos y policías que subían apresurados, pero que no les dieron importancia, ya que al parecer se había descubierto una nave espacial en la terraza. Mientras salían por la recepción., nadie presto demasiada atención a aquellos jóvenes, que salían apurados y se alejaban de la situación. Todos excepto un inspector, que los observo detenidamente mientras se alejaban hasta un vehículo estacionado en la acera. Anoto la patente en su mano, y los vio alejarse mientras tomaba una foto con su celular del auto a modo de recordatorio.
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