Cada toque fugaz, cada caricia tentadora, empuja al niño hacia el reino del anhelo. La habitación resuena con la interacción de gemidos frustrados y las risas bajas y autoritarias de Harry. Louis, tambaleándose al borde del placer y la frustración, se arquea bajo el hábil toque. "Lo estás haciendo muy bien, cariño". Harry murmura, su aliento caliente contra la oreja de Louis. "Me encanta verte retorcerte, anhelando lo que puedo darte". Louis sólo puede gemir en respuesta. "Eres un buen chico para mí". Susurra, su voz es una caricia pecaminosa. "Pero quiero oírte suplicar por ello". Louis, vulnerable y expuesto, sucumbe a la orden en el segundo. "Por favor, señor." Suplica, la desesperación evidente en su voz. "Lo necesito. Necesito tu toque." Harry sonríe, satisfecho con la sumisión

