En el momento que vi a Juliette sentada en el sofá y con Carl a su lado me quede paralizada, no pude moverme, ni mucho menos hablar. –¡Alice! ¡Hermanita! –Juliette se levantó enseguida y me abrazó, enseguida me susurró al oido –. Soy Eleanor, luego te cuento. –Amm… si claro, que feliz estoy de verte –comenté –. Pero… ¿qué haces aquí? Carl se levantó y me miró con una gran sonrisa. –Te gusta este regalo –mencionó –. Busque a tu hermana y la traje aquí para que te haga compañía, seguramente la debiste extrañar mucho. –Yo si te extrañé, Alice –Juliette volvió a abrazarme –. No te quedes así. –Si, por supuesto –sonreí –. Eres mi hermana y hace tanto que no nos vemos, te extrañe tanto, pero Carl –lo miré –. ¿Por qué hiciste esto? No ves que es peligroso para ella estar aquí, si mi p

