No sabíamos si reír, llorar o las dos al tiempo, la noticia nos tomó por sorpresa y nos mirábamos entre las tres, sin saber qué hacer. Nada, manos a la obra – Dijo mi madre y con un aplauso nos sacó del trance – A organizar de nuevo por que nos llegó esta que explota – Señalaba la panza de Lou. Pero madre, es mucho por hacer. Prácticamente empezar de cero. Tampoco así, siguen siendo dos. Vamos a recoger lo que está aún sin destapar y a solicitar el cambio. Lou giraba la cabeza a mi madre y luego a mí, respectivamente, nosotros nos concentramos en solucionar el problema, mientras ella lloraba a mares, tal vez no por el problema en sí, si es que puede ser llamado un problema; pero si por el hecho de pensar que todo estaba organizado, listo y a tiempo. Entonces va a su última revisión

