El trascurso del tiempo que aconteció entre dejar a Marcelo en casa de Lou y dirigirnos hasta la Clínica, fue, en las palabras más sencillas, el purgatorio de mi vida. Pensaba en los miles de escenarios en los que, todos llegaban al mismo final, el suceso más grave que cambiaba mi vida. Llegamos a la entrada del centro médico, enfermeras y médicos corrían de lado a lado, eso me impaciento un poco más, y cerré los ojos con fuerza en el auto, para buscar paz, o a lo mejor, fuerza para mover mi cuerpo hasta el punto de información. Esteban bajó del auto y lo rodeo hasta llegar a mi puerta, abrió y me ofreció la mano, la tome, con el escepticismo de que pudiera ayudarme a decidir, finalmente bajar del auto. - ¿Quieres esperar en el auto? Puedo ir a buscar información y volver con a

