Los ataúdes al frente, nosotros atrás, de pie, toda la familia. Los amigos y compañeros se organizaron en las sillas, realmente se veía todo elegante y muy bien organizado. Mamá siempre lo quiso así, por eso ella misma se encargo de dejarlo visto y pago, para antes que falleciera, jamás pensamos que fuera tan rápido, mucho menos tan drástico. La celebración religiosa fue sencilla, el sacerdote conocía de cerca a mis padres, y hablo sobre ellos, lo que hizo el momento más ameno. La música de ambientación era perfecta, con todos esos cantos que ella tarareaba. Padre siempre fue más silencioso y reservado. Pero aún así muchas personas llegaron a apreciarlo y amarlo. A mi madre, ni siquiera se pondría en duda, la cantidad grande de amistades que quisieran estar con nosotros en este momento.

