—Está bien. Sigo viendo a los guardias y de repente caen uno por uno, dejándome confundido hasta que veo a Super salir de un arbusto y darnos la señal de que nos acercáramos, la mujer me sostuvo y me llevo a él. —¿En dónde estabas? —le pregunto, pues se supone que él tenía que traerme. —Me encargue de despejarnos todos. —responde. —¿Y los mataste? —veo a los hombres caídos, ellos son de la manada de mamá. —Solo están inconsciente, despertarán —me asegura—. Ahora entremos, recibe toda la información que necesitas, no queremos causarte problemas. Yo asiento y entramos al castillo, se veía muy antiguo y vacío, como si nadie viviera aquí por mucho tiempo y no sé porque esto me trae mala espina, sin embargo, me dejo llevar. ¿Cómo puede estar encerrado alguien aquí? A pesar de que todo est

