Él se queda callado y suspira, escucho unos pasos cerca y giro un poco la cabeza, es Atlas con una sonrisa. —Tranquila, prometo no darle al vientre —se burla y después se va. —Que imbécil —no me cae bien. —Será mejor que nos vayamos, mañana es la pelea. —me recuerda Ross. Ambos caminamos y salimos de la universidad, la manada de Rocoso esta presente y apoyan mucho a Atlas. Sé que no necesito quedarme, solo recibiré palabras para desanimarme. Apenas llegamos a casa, Ross comenzó a entrenar, pero no permitió que yo lo hiciera, solo lo vi. —Ross, yo también necesito practicar. —le pido. —Busca a Alex y que te ayude a pelear con tus poderes —me ordena y detiene sus golpes hacia las manos de Calim. —No hace falta que me busque —Alex se aparece, tomándonos por sorpresa. —Alex…

