Su figura es gruesa, no es gordo, pero como que es relleno, aunque también se ve que ha hecho ejercicio. —Yo… estoy feliz, pero a la vez enojado —dice Ross. —Conozco a Mack desde hace mucho Ross, él te quería, me dolió mucho saber que ya no estaba con nosotros y yo estaba de viaje… —El señor me mira—. Lamento no haber estado ahí para protegerlo. —De hecho, estuve a su lado y no pude salvarlo. —Agacho mi rostro. —No te sientas mal, seguramente nadie podía, Mack siempre tenía a muchos protegiéndolo y porque lo querían. —Me sonríe y luego ve a su hijo—. Creo que Mack te dijo que estaba muerto para provocarte y que te deshagas de él antes de que alguien más lo hiciera. —supone él. —Y aunque fuera cierto lo de tu muerto, sabes que sería incapaz de hacerle eso a Mack, es como un segund

