CAPITULO 6

1409 Palabras
Diego lanzo a Rafael sobre la cama, Rafael se dio cuenta que Diego estaba dispuesto a hacerlo suyo por las buenas o por las malas, pero no iba a permitirlo, no cuando el recuerdo de los besos de Fernando estaban vivos sobre su cuerpo, no iba a permitir que Diego lo tocara con sus sucias manos   -          Eres tan malditamente escurridizo, mi querido hijo - Diego sonrió mientras se acercaba al cuello de Rafael   -          Eres tan malditamente insistente Diego - Rafael dejó que el hombre estuviera a su alcance, para propinarle un golpe bajo, el hombre gimió de dolor, debía haber imaginado que sería atacado por Rafael parecía una fiera cuando quería defenderse   -          Maldito seas Rafael, te mataré por esto - Diego dijo entre dientes, agarrando su hombría lastimada   -          Quizá sí, pero no será hoy - Rafael no dudo un solo minuto, tomo el jarrón de la cómoda y se lo rompió sobre la cabeza, sabía que sería cuestión de minutos su oportunidad de escape y debía aprovechar   ******   -          Prohibida la entrada - Gregorio recito el letrero en el enorme portón que estaban seguros conducía algún lugar...   -          Bastardo, no solo está terminando con la Isla, sino también prohíbe la entrada - Fernando apretó los puños, debían tener cuidado, estaban sin permiso en una área privada, según documentos que eran claramente falsos, pero era abogado mientras no demostrara lo contrario estaba cometiendo un delito   -          Maldición agacha la cabeza - Gregorio le gritó a Fernando, habían hombres custodiando la entrada   -          Mierda Fernando corre, nos han visto - Fernando y Gregorio corren colina abajo, saben que los guardias no dudaran en disparar, habían por lo menos logrado fotografiar el área que había sido devastada, por la deforestación y algunas otras cosas más que parecían sospechas   Ambos corrieron tan rápido como podían, uno de los guardias que los seguían había disparado sin importar a donde, Fernando agacho la cabeza, mientras Gregorio tomaba un camino diferente   -          Vete Fernando, solo podrá seguir a uno de nosotros, corre - Fernando corrió esperando que el hombre lo siguiera a él, corrió al menos por lo que parecieron 30 minutos, tomando un poco de tiempo giro su cuerpo para ver si el hombre iba a por él, pero su cuerpo impacto con algo fue lanzado al suelo   Rafael, agrando los ojos cuando vio al hombre tirado en el suelo, ¿Qué hacía Fernando ahí?   -          ¿Fernando? - Fernando agrando los ojos de todos los panoramas que podía imaginar ninguno incluía a Rafael en el mismo lugar que él   -          ¿Qué haces aquí? - Fernando se incorporó tan rápido como pudo, temía que alguien más los siguiera, lo mismo que Rafael, sabía que los hombres de Diego estaba tras su huella, había roto una ventana para lograr escapar, el ruido tuvo que  haber llamado la atención de los hombres de seguridad   -          Larga historia, corre - Fernando tomo la mano de Rafael y lo apresuro a continuar sabía que si llegaba a las orillas de la playa estarían casi a salvo solo quedaría tomar una lacha para ir al poblado más cercano...   Rafael sabía que era cuestión de tiempo para ser alcanzado, había escapado a duras penas, pero no quería exponer al vida de Fernando de esa manera si algo le sucedía no se lo perdonaría jamás, llegaron a las orillas de la playa, ambos estaban jadeando producto del cansancio, agradecían su rutina diaria eso les había salvado la vida   Fernando se acercó para hablar con el dueño de una lancha, mientras Rafael observaba los alrededores, no quería sorpresas, giro su rostro cuando Fernando le llamo, para ver al hombre detrás del árbol apuntando hacia a Fernando   Rafael no lo pensó dos veces, el sonido del arma hizo eco en el lugar, espantando a las aves, que salieron de los árboles, mientras el cuerpo de Rafael caía sobre el de Fernando   -          Rafael ¿estás bien? Rafael responde - Fernando se alarmo cuando la sangre salió del brazo de Rafael   -          Oh, diablos, es una jodida suerte que no tenga buena puntería - era la primera vez que Rafael hablaba de aquella manera con Fernando, pero no le presto mucha atención...   -          ¿Rafael? - Fernando no podía creer que Rafael se interpusiera entre la bala y él   -          Estoy bien, me he lastimado ligeramente con la piedra que ha quedado bajo mi brazo - Rafael, no lo había pensado dos veces, amaba demasiado a Fernando para arriesgarse a perderlo, afortunadamente el hombre había errado y el pequeño corte en su brazo, no significaba nada si con ellos Fernando estaba bien   -          Cariño, ven salgamos de aquí - Rafael sonrió era la primera vez que Fernando le llamaba de aquella manera, no dijo nada y solo se limitó a asentir, mientras Fernando lo guiaba hacía la pequeña lancha   Fernando observaba el mar, el horizonte, Roxana disfrutaba siempre de aquellos pequeños momentos, sonrió, estaba perdiendo el recuerdo de Roxana, haciendo nuevos con Rafael. Rafael el chico que hoy había arriesgado su vida para salvar la suya, podía alguien ¿cómo Rafael matar a alguien?, aquel chico que sonreía y jugaba como un niño en el orfanato,  quería y deseaba que no, Rafael estaba siendo ahora su tabla para seguir flotando sobre el mar   -          ¿Por qué tan pensativo, piensas en alguien? - Rafael se había cambiado de ropa, algo ligero, Fernando se lo había comprado, estaban varados, en un pequeño pueblo, la lancha se había quedado sin combustible y el encargado había optado por acercarlos con remos cerca lo que parecía una vieja posada de paso   -          Hubo alguien antes de ti Rafael - Fernando no supo porque había dicho tal cosa, pero no se arrepintió, necesitaba dejar ir a Roxana   -          ¿Amaste a ese alguien? - Rafael pregunto, asimilando que era otro chico, como él   -          Con toda mi alma Rafael, ame como si mi vida dependiera de ello - Rafael sintió celos de ese alguien sin nombre y sin rostro   -          ¿Aun estás enamorado? - Rafael tenía miedo de la respuesta de Fernando   -          Creo que tendrá un espació en mi corazón siempre - Rafael quería alejar al monstruo de los celos que amenazaba con salir   -          ¿Qué sucedió? - era mejor preguntar eso, quería saber, temía que ese alguien volviera por Fernando y se lo arrebatara de sus brazos   -          Murió, se fue un día y no volvió - Fernando dejo correr sus lágrimas, Rafael sentía en su corazón el dolor de Fernando, no podía entender pero quería comprender   -          ¿Debió ser difícil para ti, que paso? - Rafael envolvió sus brazos en la cintura de Fernando   -          Un accidente - Fernando, no dijo más y Rafael no quiso presionar   -          Un maldito irresponsable, alcoholizado término con sus sueños y los míos - dijo de pronto, con ira y dolor   Fernando dejo salir el dolor de su perdida, lloro, mientras era consolado por las manos tierna de Rafael, necesitaba su consuelo, necesitaba sentirse a salvo, sentir que Rafael era su ancla y olvidarse de todo lo demás   Rafael no dijo nada y se limitó a darle consuelo con su amor, deseaba poder borrar el llanto y la tristeza en los ojos de Fernando, deseaba hacerlo feliz, vivir para ser felices   Pasaron el resto del fin de semana, juntos, Fernando olvido su misión y Rafael olvido las grabaciones, no le importaba nada más que estar al lado de Fernando, solo quería vivir de aquella manera, sin lujos, pero con amor   Rafael gimió, mientras Fernando se adentraba en su cuerpo, era su ultimo día en las playas debían regresar a la ciudad a primera hora del día siguiente...   -          Te amo Fernando - Rafael confeso, mientras era embestido con dulzura, no había prisas, Fernando adoraba cada parte de su cuerpo con sus besos y él no podía sentirse más feliz de lo que era   -          Rafael, mi pequeño Rafael - Fernando no se atrevió a decir lo que tenía en su corazón, porque él estaba realmente confundido con el chico, pero sentía la necesidad de aferrarse a él, de ser suyo, de perderse en aquella playa no volver a la realidad jamás   Sus cuerpos se movieron al mismo son, la danza más antigua del mundo, dos cuerpos entregándose, al  deseo, al placer y al amor, dos almas se unieron en una sola cuando el Clímax atravesó sus cuerpos, dos cuerpos sudoroso pero completamente satisfechos
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