Mientras tanto los chicos.... -Vamos, idiota. Ya casi estás allí. Ayudando a su mejor amigo y mayor rival en los últimos metros, su equipo llegó a la cima de la montaña. Una vez allí, el rubio oficial hiperactivo saltó de alegría, levantando su puño en el aire. -¡SÍ! Somos los campeones, nosotros... -En realidad no, idiota. -¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso, bastardo?- Preguntó Maik. Coi solo señaló detrás de él. Al darse la vuelta, Maik vio a Yama e Isaiaa cómodamente sentados contra una roca, una manta debajo de ellos y té hirviendo sobre una fogata. -Les tomó bastante tiempo a los dos. Hemos estado esperando al menos media hora, bastardo sin pene -¿Qué?!? Pero ... se suponía que debíamos ... y luego tú ... así que no es justo ...- el rubio se quejó incoherentemente. -Algun

