Él la miró cuando sintió que ella dejaba que sus brazos cayeran por su frente y agarrara su camisa, su cuerpo comenzó a temblar. Confundido por su repentino cambio de actitud y más que un poco preocupado por su temblor en sus brazos, comenzó a frotar su espalda en un intento de calmarla. Sus esfuerzos fueron en vano se dio cuenta poco después. El temblor no desaparecía, no importaba lo que intentara, pero no se rendía. Si no podía hacer nada más que quedarse allí con ella y ser su hombro sobre el que llorar, entonces lo haría. -Por favor, quédate conmigo- podía escuchar su súplica sollozando- No puedo hacer esto por mi cuenta. E-él es tan p-poderoso cuando yo estoy sola... y me haria cambiar mis pensamientos... Yo ... yo n-necesito que tu estés allí, por favor ... yo necesito ... -Shhh-

