Estaba de pie en medio del lago, con el agua hasta los huesos de las caderas, mirando las estrellas sobre ella mientras la luna llena sumergía todo lo que estaba debajo en su mística luz plateada. El agua oscura, de superficie suave y quieta, reflejando el pálido disco, intensificando su esplendor. El bosque permaneció inmóvil, ningún sonido atravesaba las ramas, ni siquiera el viento bailando en las copas de los árboles. Solo unas pocas luciérnagas silenciosas estaban fuera de casa, flotando tranquilamente en el aire fresco de la noche, agregando otro toque de romance a la ya hermosa imagen. Considerándolo todo, era el ambiente perfecto para una cita pequeña y perfecta. Si no fuera por la tristeza en su corazón ... Lorena no tenía ojo para la belleza que la rodeaba ya que sus pensamient

