FRANCO. El tenerla sobre mis piernas sentada fue algo magnífico. Me costó trabajo poner atención a lo que decía Alessandro. Pero por alguna razón todo está en orden. Por un momento pensé que me robaría a Paulina. Pero al parecer me equivoqué. Son las 4 de la tarde, no tenía mucho que se fue, Después de que Alessandro se fue de la villa Paulina se levantó de mis piernas y camino hasta donde estaba la puerta de la oficina. Me volteo a ver coqueta y me regaló una hermosa sonrisa. - Me acompañas. Me dijo coqueta y me guiño un ojo. . - Claro que te acompaño mi amor. Le contesté y ella salió de la oficina para subir las escaleras lo más rápido que pudo. Como un perro faldero fiel a su amo iba detrás de ella. Entro a la habitación y cerro la puerta un par de segundos más tarde entre yo y m

