Alexander. Besé sus labios y su dulce sabor cerezas está en mi paladar, su fragancia es exquisita y me hace sentir adicto a ella, es como una droga que inunda mi sentido y me hace desearla cada vez más. Ella sonríe mientras beso su cuello y acarició las curvas de sus caderas, todo en ella me encanta y me apasiona, no puedo imaginar un solo momento sin estar a su lado. —Tenemos que irnos o se nos hará tarde Alex. — me dice mientras yo pego mi cuerpo aún más al de ella. No tengo la intención de ir a ningún lado hoy. Lo único que tengo en mente es quedarnos todo el día aquí encerrado y hacer el amor hasta que ya no tengamos fuerzas. Lo que planeo es besar cada parte de su cuerpo y disfrutar de su suave y rica fragancia. —Hoy no pienso ir a ningún lado. — le digo y me coloca encima de ell

