Alexander. Han pasado más de dos semanas y todavía me pregunto donde puede estar metida Elena, cada día me siento más y más ansioso y en mi mente solo la tengo presente a ella. Desde que se fue he seguido teniendo esos sueños los cuales no estoy seguro de si son reales o no, y su voz resuena en mi cabeza. —este lugar es hermoso, la boda se verá muy bien aquí. — Ana y su madre están conversando mientras yo estoy sumido en mis pensamientos. —No me gusta, mamá es mi boda y deseo que todo sea espectacular, recuerda que van a venir muchos invitados y esta boda tiene que ser la boda del año. —Tienes razón cariño ¿Dime qué opinas de este? —Ese me encanta. — le dice y escucho, su risa de emoción. —¿Y tú Alexander qué opinas del lugar que hemos elegido para la recepción? — escucho decir mien

