Cap 17: Autocompasión
Mientras me desplazaba por el bosque intentando ser lo más sigilosa posible, al estar a unos pocos metros desde la cabaña, pisé un pozo en el terreno y mi tobillo derecho hizo un ruido extraño acompañado de un dolor intenso. Tapé mi boca tratando de evitar mis sollozos, pero fui escuchada por uno de los guerreros Sigmas de mi padre. En mi desesperación al escuchar sus pasos me arrastré dentro de unos densos arbustos, estaba muy oscuro y caí por un barranco, me rompí un par de huesos y la conmoción cerebral me dejo casi inconsciente, mi visión era borrosa y las voces a mi alrededor eran distantes.
Desperté en mi cama, desconcertada, no sabía cuantos días llevaba dormida. En el sillón de la habitación se encontraba dormida, Omega Margarita, su aspecto cansado insinuaba haberme cuidado devotamente. Mi cuerpo sentía un dolor penetrante, intenté moverme, pero no podía; los yesos en mis piernas no lo permitían. Al darme cuenta de mi estado, comencé a gimotear; esto despertó a Margarita que corrió a mi auxilio, secando maternalmente mis lagrimas y proclamando que todo estaría bien. Me ayudó a prepararme para recibir a mis padres, los cuales le ordenaron informarles cuando hubiera despertado. El paso del peine por mi cuero cabelludo era extremadamente doloroso, Margarita acercó un espejo de mano para poder ver mi rostro magullado, la impresión fue tal que lo único que pude hacer fue soltarlo y llorar desconsoladamente.
Mis padres entraron en la habitación, mi padre frío y distante sólo preguntó - ¿cómo te sientes?, espero que después de lo que te hiciste, entiendas que solo yo sé que es lo mejor para ti. Las reglas que ya te informé siguen vigentes. Lisa mi supuesta madre, no habló, pero su rostro indicaba su agrado al ver mi estado físico. Lo único que podía hacer era llorar, aunque parecía que a ellos no les afectaba en absoluto, les era más sencillo ignorarme.
No quería hablar, pero fue demasiado para Margarita ignorar el saber todo lo que había pasado. Dulcemente preguntó - ¿Cariño, quieres contarme?; solo contesté, no, recuerdo lo que paso con papá. – No cariño, ¿qué paso estos 4 días en el bosque?
Era un secreto que no podía ocultarle. [relato en primera persona de luna] – Estaba demasiado enojada Margarita, no pude contener a Hera, ella estaba muy enojada porque quiere estar con Horus, ya me dejó en claro que no va a permitir que nos separen, ahora se encuentra en letargo: por eso no puedo sanar. Corrí durante horas y luego desperté en una cabaña. Nada más paso. [suspirando pesadamente con nostalgia].
Omega Margarita: - ¿Estás segura que no me estás omitiendo algo?
Beta Luna: - ¡Claro que no te estoy escondiendo nada! Solo encontré una cabaña y me quedé a pensar.
Omega Margarita: - Bueno, si ya no confías en mí no es necesario que te cuente las cosas que sucedieron después de tu regreso. [sonriendo de manera pícara]
Beta Luna: -¡Cuéntame porfisssss!.. [suplicó].
Omega Margarita: -Regresaste gravemente herida, necesitaron entrarte a cirugía, tus piernas estaban demasiado lastimadas, intentaron primero conectar a tu loba; pero no pudieron encontrarla. La mejor opción que tuvieron los médicos fue inducir un coma durante 3 días, pretendían dejarte descansar lo suficiente para que Hera regrese, pero tu padre decidió que no quería que despiertes en el hospital, firmó tu alta y solicitó una internación domiciliaria y preparó todo para que te recuperes en casa. Necesitarás rehabilitación y tienes 6 semanas con los yesos. Con respecto a tu loba, no pueden explicar que es lo que esta pasando con ella. Beta Benjamín estuvo realmente preocupado luego de que te fuiste, parecía que perdería la cordura si no lograba encontrarte. Se mantuvo a tu lado durante el coma, tenía la misma fragilidad que el día que te presento en mi casa-
Beta Luna: - -Entonces, al parecer, siente algo por mí. [resopló]
Omega Margarita: - - DE ESO NO EXISTE DUDA, ES UN HOMBRE DIFICIL, PERO ESTOY ORGULLOSA DEL HOMBRE QUE CRIÉ. [con firmeza en su voz]
Beta Luna: - Bueno, está bien, no te enojes conmigo. Pero su forma de tratarme no lo demuestra.
Beta Luna: - Cambiando de tema… [con clara vergüenza] ¿alguien más se preocupó por mí?
Omega Margarita: - Bueno, si te refieres a nuestro Alfa Alejandro, escuche que salió de la manada a un viaje programado 2 días después del ritual, ¡pero no saques conclusiones precipitada!, es un Alfa y tiene que priorizar a la manada, dijo con énfasis.
Beta Luna: - Lo entiendo. [fingiendo no tener sentimiento alguno] ¿Podrías dejarme sola?, me gustaría descansar.
Margarita plantó un dulce beso en mi frente y se retiró.
No podía creer que tuve la esperanza de que ese idiota se hubiera preocupado por mí, y lo único que hizo fue irse, ni siquiera tuvo el valor de rechazarme. Tenía un dolor en mi pecho tan agudo que parecía desgarrarlo, pero no pretendía ser nuevamente la niña que era merecedora de lástima. Este maldito lugar, lo único que hizo fue romper cada rincón de mi ser. Con una firmeza que nunca había sentido, me prometí, que recuperaría mi loba y mi libertad.