Cap. 27- Mi primer beso.
Después de esa tensa cena, regresaron Vladímir y Alexei a la cabaña en el bosque, Vladímir después de conocer a Luna comenzó un apego emocional con la cabaña, por lo que la adquirió a través de un tercero. Dejaban que todos los de la comitiva utilicen la residencia oficial que contrató su padre para la estadía, mientras ellos se alojaron en la residencia no oficial.
Cambiaron su ropa fina y elegante por jean, remera y zapatillas, se veían igual de atractivos, pero con un aire juvenil y despreocupado. -Eso fue intenso Vladí, pero te luciste, ese Alfa Alejandro debe estar muriendo por desgarrar tu cuello- [riéndose a carcajadas]. Vladímir solo se sonreía mientras pensaba en lo que había pasado esta noche, recordándolo le respondió – Alexei, creo que te ganaste un bono, manejaste muy bien la situación con esa perra Kappa, dejándole en claro su posición-.
Pasada la medianoche, Luna se encontraba dormida, solo quedaban algunos días para que le retiren los yesos, adormilada sintió que alguien se acercaba suavemente a ella. Tuvo un leve sobre salto y sintió que alguien tapaba sus labios de forma delicada para que no gritara, subió la mirada y se encontró con los de Vladímir. Los ojos de Luna se llenaron de alegría al verlo, pero en pocos segundos sintió que la ira la inundaba, se giro y le pidió que se fuera. Vladímir quedo atónito, empezó a rogarle que lo deje quedarse y en cuanto Luna se sintió compacidad por los ruegos de ese grandote prosiguió a amenazarlo con firmeza y dureza – No te perdonaré si me abandonas- mientras se cruzaba de forma infantil los brazos y le lanzaba un puchero mezclado con una sonrisa. Luna no entendía sus sentimientos por Vladímir, pero de lo que estaba muy segura, es que lo quiere a su lado. Vladímir la abrazó por la espalda, susurrando en su oído – jamás te abandonaré-.
Eligieron una película de terror, esas de las que son tan bizarras que dan más risa que miedo mientras comían snacks y bebían jugos de frutas. la relación era de confianza pero nunca se hablaban de sus pasados, en realidad, a Luna le avergonzaba todo su pasado, pero si tendría que sincerarse con él lo haría, además le gustaría conocer, aunque sea un poco de su vida. Vladímir se permitía bajar todas sus defensas cuando estaba con Luna y poco a poco se fue quedando dormido.
Luna se dió cuenta que Vladí se había dormido en su hombro, y al mirarlo, sintió algo hipnótico que la llevaba a sus labios, sabía que no era correcto lo que estaba por hacer y antes de que pudiera arrepentirse poso suavemente sus labios sobre los de él, intentando no ejercer demasiada presión para no despertarlo; tenía miedo que su naturaleza impulsiva sea demasiado para él, solo con pensar que talvez sea alguien que no sea tan poderoso como para enfrentar a su padre. le aterraba.
Los labios de Vladímir eran suaves y cálidos, se obligó a contenerse separándose unos milímetros de él, pero en ese momento una gran mano se apoyo en la parte trasera de su cabeza atrayéndola nuevamente. El beso fue dulce y ligero, no había ansiedad entre ellos; luego de separar sus labios, sus ojos se clavaron el uno en el otro; una sonrisa se manifestó en el rostro de Vladímir, sus manos se posaron en las mejillas de Luna acercándola nuevamente y dándole un breve y tierno beso. Luna se emocionó por la respuesta de él, era la primera vez que alguien le correspondía genuinamente a sus sentimientos.
Vladimir con los ojos cautivado por Luna, le preguntó – ¿tengo alguna posibilidad de ser parte de tu vida?, ella asintió con los ojos llenos de lágrimas, ¡tal vez esté, podría ser su nuevo destino!.