Isabel. Me remuevo en la cama, siento cansancio en extremo, los ojos me pesan y me cuesta mucho abrir los ojos, siento mucho dolor en la parte baja de mí vientre, siento unas pequeñas caricias en mí mejilla y los labios, y poco a poco llegan los recuerdos de anoche con Dániel, no sabía que se podía sentir tanto, ese recuerdo hace que me sonroje y tapé mí cara con las sábanas. —No, quiero verte —escucho que habla pero no logro veo —. ¿Cómo te encuentras? —realmente lo escucho preocupado por mí. —Adolorida la verdad, y anoche cuando me levanté me asusté mucho pero luego recordé cuál era el motivo. —Lo siento mucho —dice apenado, se acerca a mí y besa mis labios tiernamente —, gracias, me haces el hombre más feliz del mundo. Te amo Isabel no te imaginas cuanto, lamentaré el resto de vida

