NARRA BRIAN Desperté, abriendo mis ojos lentamente. Vi como la luz del sol se colaba por las grandes cortinas de la gran habitación que yo estaba compartiendo con Francis. El brazo del susodicho me abrazaba protectoramente, mientras que su suave respiración golpeaba contra mi nuca. Y mi estómago rugió de hambre. Me volteé para quedar mirando a Francis. Se veía tan tranquilo durmiendo…tranquilidad que sé que durará poco. Si logra quedar como alcalde de París, serán pocos los momentos de tranquilidad que pueda tener, y también los de sueño. Me deshice de su agarre con sumo cuidado para no despertarlo. Después de todo lo que hicimos anoche, debe de haber quedado exhausto, y no es tan joven como yo para recuperarse rápido. Después de los 30, al parecer las habilidades se van perdiendo y

