Miro, miro y vuelvo a mirar mi anillo de compromiso. Aun no puedo creer que esté comprometida con Jeremy. Nadie se lo puede creer. Brian no ha hecho sino llamarme por medio del celular de Jeremy a preguntarme si es enserio. Hasta yo me pregunto si es enserio. Hoy es nuestro último día de estadía en las islas de San Andrés, mañana a primera hora tomaríamos un vuelo a Miami, y de ahí viajaríamos a Inglaterra. Las vacaciones ya se nos estaban acabando (a Jeremy le queda una semana, a mi dos) y queríamos pasar tiempo con nuestras familias. -¿Y qué tal te va con Francis? – le pregunté a Brian. Estábamos haciendo videollamada por Skype. -Casi no queremos salir de la cama – dijo, y yo de inmediato me puse los audífonos. Jeremy estaba en el baño afeitándose, y no quería que escuchara la sucie

