Intenté recordar cuando fue la última vez que celebré una navidad con mi familia. A los 17, antes de empezar a trabajar para la Opera de París. Y ahora, seis años después, vuelvo a saber lo que es celebrar una navidad en familia, por más rota que esté. Y lo que más me tiene feliz es que al fin he podido conocer a mis sobrinitos Walter y Brianna. Son los nenes más hermosos que he visto, están regordetes y no dejan de hacer intentos por hablar y de mamar de las tetas de Megan, las cuales le envidio por los grandes que son. Y yo que creía que las norteamericanas eran planas. Pues no. Conozco a tres, y las tres son tetonas. -Oye ¿te operaste las tetas? – me preguntó Ian mientras me ajustaba mi sostén. Nos estábamos arreglando para la nochebuena. -Se me crecieron. Están produciendo leche

