-Ay no, no…voy a llorar, se me arruinará el maquillaje – decía Erika, la mamá de Brian. -Mamá, ya basta – refunfuñó Daniel, que está como un ogro desde ayer. -Listo, ya estás perfecto – le dije a Brian, acomodándole la corbata. Lo miré contentísima. Me siento muy feliz por él. -Joder, que nervios tengo – dijo mi mejor amigo, mirándose por millonésima vez al espejo. Se ve divino en su traje hecho a la medida, de chaqueta y pantalón n***o, con chaleco gris con botones, corbata del mismo color del chaleco, y debajo una camisa blanca. El cabello se lo engominó para que quedara elegante y formal. -¿Y si no viene? ¿Si me deja plantado en el altar? – preguntó Brian, nervioso. -Ya están casados legalmente de todas formas – dije, y es que ayer fueron a un registro civil a formalizar la unión.

