Toqué suelo londinense, y me volví a sentir en casa. Estaba en mi país de nuevo, y eso me llenaba siempre de felicidad. He venido junto a Brenda para acompañarla al Royal Ballet. Adam ya había hablado con la gente de la compañía de ballet más importante de Inglaterra, y le harían una entrevista, como cualquier aspirante a un trabajo, y era posible que le hicieran de nuevo una audición. Me sorprendí al ver a Tai esperándonos. O bueno, no me sorprendí de a mucho…ya me imaginé que el chino sabía que su no-novia (porque según Brenda, no son nada) vendría y querría verla. Brenda me dejó su maleta y corrió a abrazarlo. Tai la alzó por los aires y le empezó a dar vueltas. Sonreí con ternura. Estos dos son la pareja perfecta y hacen vomitar arcoíris a cualquiera. -¡Ay! ¡Venga ya! ¡Bésense! – l

