El Moulin Rouge. El mítico cabaret parisino. Ya había venido yo en una ocasión con Justin y sus primos, pero fue en un sábado en donde la entrada era libre y no había espectáculo de bellas mujeres bailando el can can francés y demás. Pero hoy sí que el ambiente era diferente. Es como si ya hubiesen preparado algo para el que será el alcalde de París. Incluso nos habían apartado una mesa en la zona VIP, el cual daba una buena vista al escenario en donde saldrían a bailar las chicas. -No podemos trasnocharnos, tenemos ensayo mañana – le dije a Brian mientras nos sentábamos. -Tranquila, mujer, solo nos estaremos hasta las 23 horas, no te preocupes – me dijo mi mejor amigo, recibiendo una copa de champán que le brindó una mesera en poca ropa. Él, por supuesto, le guiñó un ojo coquetamente, y

