Todo en la vida de los señores Lyns era perfecto, dos semanas habían pasado desde la última sesión intensa que tuvieron. Ijov había tenido algunos problemas con su gente, necesitaba dejar de acaparar a Ishla y dedicarse a sus negocios. —Amor, tengo que salir, vuelvo en unas horas. —Issla asiente sin dejar de mirar el computador. —Bien, luego voy a ir al centro comercial a comprar unas cosas. —Ijov se acerca dejando un beso en su cuello. —Perfecto, cuando termine de hacer mis cosas te llamo para que vayamos a cenar, le voy a decir a Sonia que no cocine y se retire temprano, no la vamos a necesitar. —Aclara con esa voz ronca que tanto le excita a su mujer. —Como usted diga mi amo. —dice haciendo que Ijov se obligará a salir de la habitación para no comérselas allí mismo, encender la c

