La preocupación de Ijov iba más allá de lo que podía contarle a su esposa, si sus enemigos en el bajo mundo se enteran que es la dueña del corazón de Teufel, el dueño de las calles californianas, en especial de San Francisco correría un gran riesgo. Luego de haberle advertido a Isla sobre su seguridad bajaron a tomar el desayuno, Ijov no deseaba ir a trabajar pero Ishla no dejaba de insistir que tenía que ir, así que no le quedó más remedio que complacerla. Ijov e Ishla arriban a la empresa a las nueve de la mañana. Suben tomados de la mano hasta el piso de presidencia. El elevador abre las puertas dejando ver a Maritza hablando por teléfono. Al ver a su jefe, el mismo que se supone que este en Las Vegas, Nevada por una semana. —Buen día. —saluda Ishla. —Señor Lynx —dice Maritza ignor

