Lena encontró un pequeño baño junto al salón de baile, con un área de descanso que incluía un sillón cómodo en el que se dejó caer. No entendía qué le estaba ocurriendo y, lo más importante, por qué no podía controlarlo. Permitirse sentirse tan cómoda y cercana a Dante no formaba parte del plan. Estaba emocionalmente abrumada por los recuerdos de su pasado, lo que se sumaba a su aversión por la familia Moreau… por todos, excepto por Dante. Para colmo, él era quien se suponía debía ser su enemigo, no el resto de la familia. Y, sin embargo, había sido el único capaz de hacerla sentirse fiel a sí misma. ¿Cómo había logrado meterse en esa situación?, se preguntó. Nunca antes había dudado tanto de sí misma. Durante años, mientras avanzaba en su plan de venganza, había tenido claro su propósit

