La seriedad de la situación y el tono severo de Aaron hicieron que Lena quisiera ponerse de pie y saludar. En cambio, se enderezó en la silla y aferró la manta sobre sus hombros como si fuera la capa de una superheroína. —Es un honor, señor. Gracias por esta oportunidad —dijo. —Sé que puedes manejarlo —afirmó Aaron con absoluta seguridad. —¿Debo asumir que Jared me pondrá al día antes de su viaje? —preguntó. Realmente esperaba que “viaje” significara un desplazamiento literal y no una metáfora de algún castigo o desaparición. —Sí, por supuesto —respondió Aaron. A pesar de lo abrumador de la situación, Lena pensó que debía exigir algo, al menos para demostrar que no era completamente moldeable. —Necesitaré el uso de uno de sus vehículos. Mi camioneta está kaput —dijo. Aaron la obser

