Reagan Las vacaciones de verano realmente eran un respiro de calma en medio de la tormenta. Permitió que mis horarios pudieran adaptarse a los cambios que mi vida estaba teniendo, además de aprovechar en trabajar más horas para ahorrar más dinero, pues no faltaba mucho para ir a Nueva York. Empezaba a creer que en verdad tenía una oportunidad de que las cosas fueran distintas. Las terapias comenzaron a dar sus frutos. No fue fácil, aún me cuesta hablar sobre los problemas que he ido enfrentando desde que nací, sin embargo, me ayuda a entender más sobre mí, y me da esperanzas de mejorar. Era alentador saber que podía convertirme en aquella persona que necesitaba, o que de verdad tenía la posibilidad de ser feliz. A diferencia de lo que pensaba, mi problema no era todo sobre William, er

