Estacione la moto justo fuera del bar de los diablos, algunos de los hombres que estaban fuera me observaban aún resentidos por lo de la noche anterior de seguro. —Buenas noches —dije sonriendo solo para verlos morir de la indignación, esto sin duda era muy chistoso al menos para mí. Deseaba encontrarme con Henry el cantinero, claro esperaba que haya despertado, solo para saludarlo desde mi completa impunidad, pues a menos de que su líder lo ordené ellos no podía tocarme, hacer el bien tiene sus beneficios después de todo. —¿Dónde está Luca? —pregunté ingresando al bar y notando que aquí tan solo estaban Gio y algunos de sus hombres. —¿Miren que regresó?, no les dije que ella volvería —comentó Gio hacia sus hombres, pero a juzgar por la cara de sus hombres ellos estaban hablando de algú

