Desconfiar de todos es malo, cuando uno da desconfianza recibe a cambio aún más desconfianza y aquello es un círculo vicioso del cual jamás logramos salir por completo. Pero confiar de manera repentina, es peligroso. NARRA LORENZO. –¿Tu casa es muy rara sabes?, digo tienes un patio más que bonito y enorme–comentó Augusto guardando su teléfono, levanté mi mirada, miró a su alrededor, no había elegido el parque más bonito del lugar, pero sí el más cercano a mi casa. –Lo siento –contesté avergonzado. –No, está bien. Al menos estás aquí, cuando me enviaste la ubicación creí que era una burda broma, estoy feliz de que no haya sido esa mi suerte –contestó sentándose a mi lado en la pequeña banqueta de madera en que yo lo estaba esperando, el sitio era tan pequeño que tuvo que acercarse aú

