-Cuídate princesa ¿Trajiste abrigo? .- pregunté abriendo su puerta para qué bajará. -Si papi.- respondió ella abrazándome. -Supongo que hoy también comeré solo.- dije intentando hacerla sentir culpable, solo para bromear con ella. -No seas malo, mañana comeré contigo.- respondió ella golpeando mi hombro. -Tendré que conseguir una novia porque mi hija últimamente me abandona.- dije bromeando. -Ni lo sueñes viejo, nada de novias. - respondió ella separándose de mí y caminando hacia la casa. -Ten cuidado, cualquier cosa sabes que puedes llamarme.- comente poniéndome serio, subía al coche mientras la veía alejarse. -Si papá, ya puedes irte.- hablo ella mirando hacia atrás y haciendo seña de que me vaya, pues ningún adolescente quiere que su padre la acompañe a fiestas. Hijos un día son

