Muchos hemos sido atormentados por recuerdos dolorosos de nuestro pasado que parecen permanecer perpetuamente en nuestra mente lastimándonos, y a veces solo deseamos que ellos desaparezcan y más de uno ha pedido poder borrar su mente y reiniciarla, para que aquello que duele ya no exista. Sin duda para algunos una mente sin recuerdo sería una fortuna, pero lamentablemente conozco a alguien que no está para nada de acuerdo con aquella afirmación. La Rubia tenía una costumbre la cual cumplía diariamente y era tan simple como permanecer frente a una ventana por lo que podían ser horas, tan solo pararse allí en completo silencio buscando algo entre el paisaje que le tocará. Sus allegados conocían bien ese tiempo, y lo llamaban “lagunas”, nadie solía molestarla cuando aquella mujer tomaba sus

