ELIZA En cuanto llegue a la entrada, mira un poco hacia mis espaldas, de verdad no quiero que Helen se enfrente a Julián, mucho menos por una tontería que yo misma permití. Busque a Helen y la halle aún sentada y platicando con el mismo hombre. De verdad no quería arruinar su momento, así que tome el móvil y le mande un mensaje, diciéndole que estaba cansada y que me iría a casa. Espere a que respondiera, lo leyó, levanto la vista y me busco, se disculpó con el hombre y fue a mi encuentro. —Es tan lindo el chico —fue lo primero en decir con una sonrisa de oreja a oreja y yo traté de fingir que me estaba feliz. —Lo sé, es guapo, ¿te irás con él a casa?, yo puedo… —Por supuesto que no, él me ha invitado a la suya —supongo que era mucha su felicidad, que ni siquiera se dio cuenta de mi es

