C17

3394 Palabras
Cuando detiene el auto frente al restaurante, el nudo que tengo en el estómago desde que busqué el significado de esa palabra marcada en su espalda se ha hecho más grande. La pesadilla está por empezar y por más arreglada que me haya dejado Elía, ellos siempre buscarán algo para criticar. Suelto el pesado aire y salgo del auto. Estoy asqueada de mi actitud de animal herido con ellos. Debo ponerle fin a este círculo de abuso y de desprecio ahora o seguirán actuando como una manada de hienas cada que me vean. Soy parte de esta familia, tengo su sangre recorriendo mis venas y hoy les dejaré claro que no soy alguien débil. Ya no más. Acomodo la cintura del vestido de tal forma que mis pechos quedan más expuestos que antes. Si actuar como alguien diferente requiere cambios en mi modo verme, entonces haré que mi imagen sea la más despampanante que la de los demás. Cuando Gabriel se para a mi lado, puedo sentir su mirada asombrada y dudosa sobre mis pechos. Si a él lo dejo así, no puedo esperar a ver como dejo a los demás. Sostengo el brazo que me ofrece y dejo salir el pesado aire que me estaba oprimiendo los pulmones con furia antes de entrar al restaurante. Ya es tarde para mirar atrás. Ya es tarde para arrepentirme. Ya es tarde para no convertirme en la p***a que juré jamás ser. En cuanto pisamos el suelo de mi restaurante, las miradas afiladas de casi todos los miembros de la familia se clavan en mí. Cada uno de estos malditos tiene una mirada que desgarra la piel y te derrite los ojos cuando los miro directamente; su superioridad va más allá del dinero que posean o de sus lujosas casas, va más allá del odio en su sangre y el veneno en su boca, simplemente ellos nacieron con esa maldad y sus miradas de mafiosos detienen el corazón de cualquier que los ve. Por más que este evitado sus miradas, mi cuerpo empieza a tambalearse en su sitio y la fuerza de mis piernas empieza a fallar. No debo dejar que ninguno me mire con la yugular expuesta o me atacarán. Debo pensar en algo rápido o voy a caer sin dar batalla. Giro mi rostro lentamente hacia Gabriel con la esperanza de recibir algo de valor para continuar y en cuanto mis ojos se clavan en él, mi sangre se hiela de golpe. ¿Que putas estoy viendo ahora mismo? La expresión de Gabriel no muestra una pizca de superioridad o de odio, sino de maldad, maldad revuelta con diversión. Tardo unos segundos en notar que sus ojos bailan lentamente por todos los presentes y otros segundos más en darme cuenta que los ojos de ellos están fijos en él. Esto va más allá de mi entendimiento. -Un ser podrido entra a un restaurante lleno de ridículos con dinero y su única reacción es mirarlo con fascinación...-esas palabras me hacen posar la mirada lentamente sobre él. Los podridos aquí son ellos, no él. El familiar sonido de dos puntas de metal pegando contra el suelo me hacen olvidar lo que él ha dicho y ponerme alerta en un dos por tres. Hablando de pudrición y odio, las dos brujas han dado la señal. -Muévete del camino...-dice antes de tocar nuevamente el sueño con la punta de metal de su bastón. Madre e hija utilizan esos bastones para dejarle ver a cualquiera quien tiene el control en el lugar. -Hay suficiente espacio a mi lado para que pasen...-giro mi rostro ligeramente para mirarlas por el rabillo del ojo. Nadie puede superar la maldad de estas dos.-así que no fastidie...-en el rostro de Josefine se dibuja una ligera sonrisa mientras alza la mano con el bastón. Me va a golpear con el para dejarme claro que aquí manda ella, pero no me planeo correr. -Mocosa tonta...-en los segundos en los que levanta la mano con el bastón y lo dirige hacia mí, Gabriel quita el brazo que estaba sosteniendo cuando entramos y clava su mano con fuerza en el centro del artefacto antes de que este siquiera toque mis costillas. -¿Es esa la forma de saludar a los demás?...-dice él con todo el humor posible. Es curioso que en sus palabras pueda sentir el desprecio y el enojo hacia ella. Me aterra la forma en la que todos miran la escena con sus miradas filosas y llenas de desprecio, la forma en la que escupen el humo de sus cigarros con lentitud y odio por el hombre desconocido, como analizan sus movimientos y aguardan a que la escena termine. Partida de idiotas. -¡Suficiente!...-la oscura y tenebrosa voz de la desgraciada a la que le he temido toda mi vida suena a poca distancia de mí. La punta metálica de su bastón toca el suelo tres veces para indicarme que esta cada vez más cerca de nosotros.-no es el momento ni el evento para hacer esto...-cuando giro mi cuerpo completamente hacia ellas, me llevo la sorpresa de que los ojos azules de la anciana están sobre mí.-ese color te sienta bien...-cierro las manos en puños con fuerza y mis uñas comienzan a perforar la piel de mis palmas. Ella fue la que le dio la orden a Josefine para tirar esa copa sobre mi vestido la vez anterior y ahora actúa como si le gustara el m*****o color. -Es lo que yo le dije...-dice Gabriel girando su cuerpo completamente hacia ellas, sin soltar el bastón de Josefine. Diría que lo está agarrando con más fuerza y firmeza que antes.-ya que algún hijo de puta le dijo que ese color no le iba para nada...-ella posa su mirada en él y de inmediato se siente la batalla campal de ambos. El dijo "un ser podrido", pero aquí el único ser podrido que veo es ella. -Ya veo...-dice ella antes de regalarle una pequeña sonrisa. Quien la ve por primera vez pensaría que es una buena mujer, pero es una p***a repugnante.-¿cuál es su nombre joven?...-dice entrecerrando los ojos con curiosidad. No entiendo de que m****a esta jugando esta p***a, pero no me gusta para nada. -Gabriel...-dice el extendiendo su mano derecha hacia ella. Ella baja la vista hacia su mano y luego la clava nuevamente en sus ojos.-Stoker...-la sorpresa es palpable en todos los presentes, incluida Josefine. Sin embargo, mi abuela no se ve tan sorprendida. -Un Stoker, ¿eh?...-dice ella antes de tomar la mano que él le ofrece. Cuando posa su mirada nuevamente en mí, un escalofrío recorre mi espalda con furia.-me han informado que nos has hecho nada con el dinero de mi hijo ni con el restaurante, ¿se debe eso a una etapa de duelo o es acaso rebeldía por ausencia de modales?...-aprieto la mandíbula con fuerza mientras me armo de valor para responderle. Esta si que no se la perdono. -No es mi d***o volverme una adicta al dinero como la cabeza de esta familia...-siento la mirada de Josefine sobre mí. Doy unos cuantos pasos hasta quedar frente a mi abuela y así poder susurrar.-no sé preocupe, en este momento estoy tomando mi puesto de jefe de restaurante y dueña de los millones de mi padre, o mejor dicho...-es la primera vez que siento mi corazón latir con tanta adrenalina en mi pecho.-los millones que mi padre le robó a su esposo...-la superioridad en su mirada le ha caído a los pies para ser reemplazada por odio, enojo e ira. He tocado su punto débil. -Maldita mocosa habladora...-dice Josefine con los dientes apretados antes de intentar jalar el bastón que Gabriel mantiene sujeto. En su lugar, Gabriel jala el bastón un poco hacia él para acercarla aún más a su rostro. En mi vida había visto una escena parecida a esta, ni en la vida real, ni en películas, mucho menos en libros. Primera vez que veo algo semejante. -Gabriel...-digo después de unos segundos en completo shock por el espectáculo frente a mí. Me causa gracia como él suelta el bastón de un pronto a otro y no le da tiempo a ella de evitar un tropezón que la pone en ridículo frente a todos. Cuando ella se recupera del ridículo, clava su mirada fulminante en Gabriel por unos segundos antes de retirarse con mi abuela a su lado. Siento la victoria en la boca y ni siquiera es mía, es de Gabriel. -Millones, ¿eh?...-poso la mirada lentamente en la suya. Me siento avergonzada por haberle guardado este secreto. -Es una historia complicada, pero puedo resumirle todo si lo desea...-toma mis manos con las suyas con tanta delicadeza que pareciera que estoy tocando algodón en lugar de manos.-el nombre de mi padre fue el único que quedó en el testamento de mi abuelo y por petición suya, nada debía quedarle a su esposa...-eso le arranca una ligera sonrisa. Parece que él disfruta de la desgracia de mi abuela y honestamente yo también.-en conclusión, la herencia de mi padre que heredó de su padre quedó en manos de su único heredero...-alzo un dedo y lo dirijo hacia mí. Un resumen muy claro y directo sobre esta historia. -Eso explica porque todos los presentes te miran como si fueras la presa...-eso me saca una sonrisa sin pizca de humor. Eso es lo que soy para ellos.-hey...-dice antes de colocar su suave mano sobre mi mejilla. Este pequeño roce de su piel con la mía ha hecho que mi corazón se acelere al mil.-¿sabes que d***o ahora mismo?...-mueve sus dedos hasta mi nuca para acercar mi rostro al suyo y así poder susurrar.-arrancarte ese vestido y besar cada rincón de ese espectacular cuerpo...-un gemido escapa de mis labios ante eso. Este hombre me vuelve loca. -Señor Stoker, usted hace que mi sangre hierva en mis venas con solo una mirada...-le regalo una sonrisa y la expresión en su rostro cambia de un segundo a otro. ¿Que demonios? Pareciera como si hubiera hecho algo mal. Envuelve su mano alrededor de mi cintura y me lleva hacia una mesa vacía ubicada junto a la ventana. Esto sí que me ha puesto terriblemente nerviosa. ¿Acaso le incomodó lo que dije? -Perdone mi actitud...-dice con el ceño fruncido mientras su mirada se clava en algún punto. Esto es muy extraño.-pero no d***o que nadie más vea esa sonrisa...-esa mirada fría es terriblemente tenebrosa. No sé a quien se refiere, pero por la forma en la que tiene la mirada fija en algún punto, diría que esa persona esta cerca. -Hey...-me acerco completamente y lo envuelvo con mis brazos. Se ve tan molesto y estresado, tan atormentando y alerta por algún motivo que desconozco.-¿acaso no ves que esa sonrisa sólo aparece contigo?...-no sé que le provoca tanto temor, pero no me agrada verlo así. Gira su rostro lentamente y cuando junta nuestras frentes con delicadeza, puedo notar que su piel está hirviendo.-Gabriel, ¿te sientes bien? Estás hirviendo...-acerco una mano a su rostro y lo toco con delicadeza. Su temperatura está volando.-ven conmigo...-digo antes de arrastrarlo hacia la cocina. Tuvo que haber sido la lluvia que le cayó mientras me ponía la sombrilla solo a mí. Siempre actúa como si fuera impenetrable y por eso olvido que es una persona normal, corriente y vulnerable. Avanzo hacia la puerta del costado para poder salir al pasillo que lleva a la oficina de Joey donde hay un sillón cómodo. -Mi padre hablaba sobre lo que sentiría cuando me enamorara...-dice con voz queda. Trato de seguir prestando atención al camino, pero me es imposible.-pero jamás me dijo que una de las cosas que sentiría sería miedo...-eso me hace detenerme de golpe en mi sitio. Esto me ha hecho un nudo en el estómago.-tu vida será un infierno a partir de ahora y todo es por mi culpa...-obligo a mis piernas a continuar el camino hasta la puerta de la oficina de Joey. No entiendo que demonios pasa. Cuando abro la puerta, lo primero que mis ojos enfocan es la lengua de Joey dentro de la boca de mi madre. Una mezcla de repulsión, asco y enojo suben por mi garganta con tanta furia que siento que vomitaré en cualquier momento. Mi madre abre los ojos y cuando me ve de pie en la puerta, empuja a Joey muy lejos de ella. Por la forma en la que ella cierra las piernas, diría que esos dos no solo estaban besándose. Maldita mujer asquerosa y repulsiva. ¿Tenía que hacerlo en la oficina de mi padre? -Valeria...-dice ella con el aliento entrecortado. Ni siquiera puedo contener mi risa ante la expresión de horror de ella. -Ustedes son tan patéticos que me causa vergüenza ajena...-digo antes de entrar en la oficina para sentar a Gabriel en el sillón. Se ve tan mal que me aterra que se ponga peor.-ni siquiera tienes la decencia de respetar el sitio en el que mi padre se partía la puta espalda trabajando...-acuesto a Gabriel sobre el sillón y me levanto deprisa del suelo para ir a traer un paño con hielo. Necesito que su temperatura baje ahora.-por cierto...-giro mi rostro hacia Joey y sus ojos asustados tratan de justificar lo que ha hecho. m*****o traicionero.-haré un anuncio para todos los hijos de puta que están ahí afuera, vengan conmigo para que lo escuchen...-y sin decir más, salgo de la oficina. Esto era lo que necesitaba para tomar valor y enfrentarlos a todos esos bastardos. -Valeria...-dicen ambos a mi espalda. No planeo detenerme ahora. Escucho los pasos de los dos atrás mío mientras avanzo lentamente hacia el salón principal. Me alegra que al menos hagan esto bien. Cuando aparezco nuevamente en el salón, todos clavan sus filosas miradas en mí. Avanzo con decisión hacia el micrófono que colocamos para que la cabeza de familia dé el discurso de m****a hacia el fallecido y lo enciendo. Veamos como se revuelcan todos estas bolsas de m****a a las que me toca llamar familia. -Buenas tardes, creo que la costumbre de dejar a la cabeza de la familia hacer los honores de dar un discurso en memoria del fallecido es un poco...-muevo la mano en círculos en el aire para ponerle más énfasis a lo que digo.-anticuada para esta época, ¿no lo creen?...-me acerco a la mesa en la que están puestas las copas de vino y tomo una. La mirada de todos esta sobre mí y por muy extraño que parezca, lo disfruto al mil.-la monotonía en la que la familia Rowell ha caído es insoportable, aburrida y muy estúpida...-me siento extraña en este momento y no sé si es por preocupación, adrenalina o miedo.-es hora de cambiar el orden que llevamos y hacer que nuestro nombre sea bien visto en la sociedad...-mis ojos se dirigen directamente hacia la cabeza de familia y en cuanto nuestros ojos hacen contacto visual, el candado que mantenía atado a ese lado desgraciado, codicioso y despreciable se quiebra en miles de pedazos en mi interior.-por eso propongo que se elija a una nueva cabeza de familia...-los susurros de indignación, incredulidad y duda recorren el salón rápidamente. -¿Y que candidato o candidata propones?...-dice mi primo Roger mientras avanza lentamente hacia mí. Si algo sé de este hombre es que no existe nadie más adicto al poder y a la guerra que él.-no aceptaremos a una simple empleada de una cafetería como candidata para ser la que levante el nombre de la familia...-algunas sonrisas burlonas se dibujan en los rostros de los invitados ante ese comentario. Me acerco completamente a él y le regalo una pequeña sonrisa. -Yo no soy una empleada, yo soy la única heredera de mi padre y la dueña del mejor restaurante de la ciudad...-arrastro la mano lentamente por la línea de sus botones del traje hasta llegar al cuello de este y lo jalo para que su rostro quede más cerca del mío.-así que no te atrevas a burlarte de mí ni a verme por encima del hombro nunca más o me aseguraré de destruirte pieza por pieza...-desvío la mirada por el resto de los invitados y al contrario de cuando llegué, todos me miran con curiosidad y una ligera pizca de admiración. -Entonces...-dice ella acercándose lentamente hacia mí. El sonido de su bastón chocando contra el suelo ya no me causa miedo.-que gane la mejor...-esa mirada no muestra una pizca de amabilidad o conformidad, sino odio y asco por lo que he hecho. -Me aseguraré de hacerlo...-digo antes de dar media vuelta y ponerme a caminar hacia la oficina. Necesito ver al hombre que me ha hecho tener la suficiente confianza para hacer esto. Siento mi sangre correr con furia en mis venas. Una ola de emoción recorre mi cuerpo desde la cabeza a los pies y todo se debe a que finalmente establecí mi nombre en la lista de los respetados, finalmente me enfrenté a estos hijos de puta y salí con la cabeza en alto. Cuando finalmente llego a la puerta de la oficina y estoy dispuesta a abrirla, escucho unos familiares pasos en el interior. Reconocería el sonido de esos pasos en cualquier lado y el m*****o sonido del bastón chocando contra el suelo. Es Josefine. -Me sigo preguntando como es que Hope te dejó salir, a ti de todo el mundo y de todas sus posesiones...-no sé de quien demonios habla ni porque no entro a la oficina. Toda la confianza se ha evaporado en un dos por tres. -Creo que esta olvidado que yo ya no le pertenezco más...-desde la abertura que han dejado abierta puedo ver a Gabriel sentado sobre el sillón y desde aquí ya no sé ve tan mal. -Claro que le perteneces, eres su juguete, su zorra...-dice ella antes de reír ligeramente. Están hablando de esa mujer. Me escondo tras la pared cuando él alza la cabeza para mirar hacia la puerta. -Que curioso que aún sabiendo eso usted me desee como lo hace...-un ruido sordo sobre el suelo me hace volver a asomarme. Me quedo helada en cuanto veo a Josefine hincada frente a él. -Que seas p*******o te hace más deseable...-cubro mi boca con una mano en cuanto veo como él abre las piernas lentamente, sin dejar de mirarla a los ojos y le indica con un dedo que se acerque. ¿Que putas estoy viendo ahora mismo? -¿Volverías a tocar su posesión más valiosa?...-eso me ha dejado en shock. Eso significa que ella....No....De todas las personas del mundo....Alguien de mi sangre no pudo haber....¡No! Ella acerca su rostro al pantalón de Gabriel con tanta lentitud que me pone la piel de gallina. Los ojos de él están encima de ella, no se pierde ni un solo detalle de lo que hace. ¿Acaso dejará que ella le haga....Mierda no. Estoy segura que no lo hará. Lágrimas rabiosas bajan por mis mejillas ante el millón de ideas que me hago. Debo detener esto. Necesito que esto acabe ahora, pero no sé como ni sé que debo hacer o decir. No sé nada. Ella toma el ziper con sus dientes y empieza a bajarlo lentamente. Me enoja tanto que él se quede ahí sin hacer nada mientras ella actúa como si tuviera el control sobre él. ¿Por qué m****a la deja? ¿Por qué no se defiende? De repente, él alza la cabeza nuevamente y dirige su mirada hacia donde estoy. Nuestros ojos hacen contacto visual y en ellos puedo sentir el asco, la vergüenza y el enojo. Pero hay algo más. Algo más grande que todo eso. *Latido* *Latido* *Latido* -Valeria...-la voz de mi padre resuena en mi cabeza con eco. Suena siempre necesito ser guiada en medio de una situación difícil.-existen personas desquiciadas que le hacen daño a otros, una y otra y otra vez, sin importarles nada...-sus lecciones se mantienen intactas en mi memoria.-el daño es tan profundo que sus víctimas siguen permitiendo ser dañados porque no saben de que otra forma podrán ser liberadas...-ser liberadas de la tortura. Eso es. *Latido* Sin dejar de mirarlo a los ojos, empujo la puerta con furia hasta que esta pega contra la pared. No es que este sea su d***o, es que él no puede liberarse de lo que cree que debe dejar pasar. No está podrido. Esta atado. Atado al infierno
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR