Annelise: Me removí en las suaves sabanas de seda de la cama, me sentía relajada, hace mucho que no me sentía así. Toque a los lados de la enorme cama y ninguno estaba ahí, me sente con cuidado y me di cuenta de que ya había amanecido frote mis ojos para despertar mejor y pude ver en un pequeño sillón una linda bata de seda de color rosa perla, supuse que era para mi asi que tome mis bragas y me coloque la bata, pase al baño a hacer mis necesidades y divise un cepillo de dientes nuevo y pues lo use, ordene mi melena pelirroja en un moño desordenado y con cuidado baje hacia la cocina donde me recibió la mejor imagen que pude ver, mi hermoso hombre Luciano preparando el desayuno y Angelo tomando café viendo el periódico. Ambos notaron mi presencia y me sonrieron. -Buenos días hermosa -me

