NARRA ALEXANDER
–Valentina están tocando. –le grite–Valentina están tocando el timbre. –Bien yo voy entonces –dijo Alexander.
Iba bajando las escaleras y me dirigí a abrir la puerta tome el dinero que estaba en la mesita aun lado de la puerta le pague y me dirigí a la cocina, deje la comida en la mesa y fui a buscar a Valentina, subí las escaleras y me dirigí a su habitación toque la puerta 3 veces al no recibir respuesta gire la perilla esperando encontrarla en su cama, me dirigí al baño, toque nuevamente y gire la perilla nada no estaba aquí y con el clima como esta no creo que allá salido, Salí de su cuarto y fui a la sala de estar…Ahí estaba la observe por un momento y capte la palidez de su cuerpo me acerque y le toque la mano que colgaba de una parte del sofá, fría la mano estaba fría, toque su frente, igual, intente despertarla pero no despertó, pase mi brazo por la parte trasera de sus muslos rozando sus nalgas y la otra por la espalda, la cargue en mis brazos trasmitiéndole mi calor corporal sentí su ligero olor a flores silvestres, era dulce, me dirigí a su cuarto pero al llegar la puerta estaba cerrada y no tenia manera de abrir la puerta, me dirigí con paso inseguro a mi cuarto, la coloque en mi cama y la tape con mis sabanas, después Salí lentamente de mi cuarto y abrí la puerta del suyo desacomode las sabanas del lado derecho y me fui de regreso a mi habitación .
–Al entrar me detuve en la esquina de mi cama y la observe por un momento…Ya no era una niña/mujer estaba por cumplir sus 18 y ya parecía ser que no crecería mas el hecho de que hubiese estado en el equipo de porristas le había hecho un par de piernas ligeramente musculosas y bien dotadas eras largas infinitamente largas y femeninas, eran hechas para enrollarlas alrededor de las caderas de un hombre, sus caderas eran anchas seguro le ayudarían a tener hijos sin tanto dolor, y su cintura era estrecha era como una mano y media mía, la sensual curva que se formaba desde su cadera a su cintura era demasiado tentadora, sus pechos no eran tan grandes pero a mí me parecían perfectos , eran del tamaño justo para llenar mi mano, sus brazos era largos y delgados daban esa sensación de fragilidad, parecía que de un momento a otro se rompería en 2 y sus dedos eran largos y finos, listas para enredarse en el cabello de un hombre… y él quería ser ese hombre.
–Se acercó lentamente y se colocó en cuclillas frente a ella, para observar a detalle su rostro hacia tanto que no la tenía así de cerca, estiro una de sus manos y aparto un mechón de cabello de su rostro… Su cabello le habría gustado poder decirle que no se lo tiñera, pero por lo menos mamá había logrado persuadirla de ponerse esas mechas azules que quería, ahora lucía un cabello n***o, n***o como la noche que le daba más palidez a su piel y a la vez resaltaba esos ojos verdes que ella tenía bajo esas enormes pestañas negras y largas, también parecía hacer que sus mejillas tomaran un constante color rosado haciéndola parecer muñeca de porcelana y por ultimo su tentación, sus labios por mas pintalabios rojo que se pusiera siempre que se le iba regresaba ese hermoso rosa pálido al labio superior y rojo claro al labio inferior eran tentadores el superior era un poco fino y el de inferior era más grueso, esos son labios que pedían ser besados, pero de la forma correcta, aun recordaba su sabor hace ya casi dos años... por las noches todavía podía sentir su v****a rosando contra su m*****o aun con la ropa puesta había sentido su calor ella lo deseaba, eso él ya lo sabía pero ella era tan condenadamente terca que primero se cortaba un dedo antes de admitir que lo deseaba frente a él.
–Sin pensarlo se acercó un poco más a su rostro rosando su mejilla con la de ella disfrutando de su piel ligeramente fría contra la suya que en ese momento ardía, poco a poco fue bajando hasta tomar entre sus labios el labio inferior de Valentina, metió su labio en su boca y succiono levente durante un momento ¡Dios! Llevaba años sin siquiera poder darle un beso en la mejilla, tuve que hacerme de toda mi voluntad para no meter mi lengua en su boca y atraer la suya a mi boca, lentamente abrí mis ojos y observe como mi boca aún tenía su labio atrapado, lentamente lo solté y vi como su labio estaba hinchado y rojo, observe como parpadeo y me miro con extrañeza, al principio me asuste, pero luego cuando vi que volvió a cerrar sus ojos suspire mentalmente de alivio.
–La levante en mis brazos y me dirigí a su habitación donde la deposite con lentitud, amaba el tacto de su cuerpo contra mi cuerpo, la tape con las sabanas apague la luz de noche de su mesa, deposite un “fugaz” beso sobre sus labios demorándome un poco en despegarlos, Salí de su habitación y baje a la cocina me serví, rollos de primavera con arroz chino y un poco de tallarines chinos, tome una Coca-Cola del refrigerador y me dirigí a la mesa me senté y puse las noticias CNN para ver el reporte climático.
–Cuando termine de comer apague la televisión coloque los platos en el fregadero, con el agua como estaba no pensaba lavarlos seguramente se me quedarían entumecidas las manos por el frio, tome un plato y un vaso de la alacena, serví lo mismo que a mí y me dirigí al cuarto de Valentina necesitaba comer o de lo contrario podría empeorar y con el hecho de que mi papá no estaba era mejor mantenerla lo mejor que se pudiera, abrí la puerta y la encontré durmiendo, sonreí ligeramente y coloque la comida en la mesita de noche de su habitación.
–Valentina-nada.
–Valentina, despierta –dije, y la sacudí levemente, nada, no se despertaba.
–Valentina vamos, anda despiértate –la sacudí nuevamente con un poco más de fuerza y mi voz un poco más fuerte. Ella empezó a parpadear y me aleje de ella.
–¿Qué quieres? –me gruño, no le gustaba que la despertaran, siempre le gruñía a todo mundo, que lo hiciera eh incluso al que no lo hiciera, era lindo verla gruñir.
–Te traje la comida, tienes que comer algo, cuando baje por la comida estabas dormida en la sala y te traje a tu habitación, lo que es obvio –añadí antes de que saliera con un comentario sarcástico –Ahora me voy…
–¿Por qué?
–Porque ¿qué?...
–Porque me trajiste a mi habitación y me trajiste comida cuando no soportas tenerme cerca o incluso que te hable
–Deja de hacer preguntas tontas, además tengo asuntos más importantes que hacer que contestar insensateces.
–Claro, ya te dejo de preguntar estupideces. –¡Mierda! pensó –Tú me odias verdad por… lo que paso hace tiempo, por lo que dije, por lo que te dije.
–Odiarla… hubo un tiempo en que creyó que lo hizo, pero no, no la odiaba, pero tampoco olvidaba era simple y complicado.
–Comete tu comida –dije a la vez que me dirigía a la puerta. –Cuando termines de comer hablaremos todo lo que quieras.
–¿Lo prometes? –me pregunto, me volteé y la mire a los ojos, no quería porque sabía que si aceptaba, podría terminar reviviendo recuerdos que no quería, no quería recordar cómo después de que le confesé que la quería, ella redujo mi amor a algo tan simple como un polvo, no quería recordar cómo después de eso ya no nos hablamos, como ella abrazaba y besaba a Ryan, con el tiempo me acostumbre quizá ya no la amaba, ahora la quiero pero… a quién engañas... ¡Amor! Eso era lo que sentía, pero… para que amar cuando ella bien lo dijo nunca seria ¡ja! Ya quisiera ver a nuestros padres, a su papá a Evans aceptando esto seguramente todos me partirían la cara a golpes.
–Lo prometo.
–Bien, entonces comeré rápido y hablaremos.
–De acuerdo –dije mientras salía, me dirigí a mi cuarto y en cuanto entre recé mentalmente para que comiera lo más lento posible.
–Diablos, diablos, diablos y ahora que se supone que harás Alexander… que rayos me preguntara y que rayos voy a contestar –dije en voz baja, recostándome en la cama.
–Bueno Alex tranquilo no puede ser tan malo solo contesta con la verdad, y para que la verdad –me dije –Para que se termine burlando de lo que sientes ¡vaya! Que patético un hombre de 19 años le tiene pavor a enfrentarse con una chica de 17 y que le vas a decir Alexander, oye Valentina no te lo tomes a broma pero cuando cumpliste 15 ya empezaba a quererte y cuando te caíste practicando en el equipo de porristas y te cuide no te vi como hermana o cualquier estúpido sentimiento fraternal que se le parezca, o no seguro se desmayaba o me gritaba que era un pedófilo, por verla como mujer y no como niña que era lo que era, que va, si era entendible su reacción de hace casi 2 años ella apenas dejaba de ser una niña y pasaba a la adolescencia y tu pedazo de imbécil la besaste como seguro nadie la había besado, fue una suerte que no se asustara y corriera a los brazos de nuestros padres a contarles todo porque si ella no te hubiera detenido la follabas eso también se lo diré todo de una vez por todas… no, no espera mentira no lo harás mierda si lo haces seguro ahora si no me vuelve a hablar y se va a Londres para siempre y que pasaría quizá sea lo mejor ¡vamos! no sirve de nada seguir así de masoquista déjala que se largue que se vaya lejos eso sería lo mejor así podría empezar a olvidarla y quizá cuando la volviese a ver ya sea de otra manera…
–Yo no quiero que me olvides –dijo Valentina entrando por la puerta. –Oh mierda, mierda, mierda, mierda…
- ¿tu… me escuchaste? –Susurre con voz temblorosa.