Aby se ha recuperado del desmayo que sufrió, decide levantarse para ver que ha pasado con los hombres de la familia, decide bajar hasta la sala, ella se sorprendió mucho que su padre estuviera corriendo peligro. Pero al darse cuenta de que el anciano ya tenía personas cuidando de él se sintió más tranquila. Los mira a los cuatro hablar, se les acerca mirando con una sonrisa a Sergey, quien no le agrada que ella se haya levantado. —¿Cómo te sientes, hermana? —Ella baja a la sala donde están los cuatro hombres hablando. —Estoy bien, solo fue la impresión, nada serio. —Sergey se pone de pie de inmediato y le toma la mano para sentarla junto a él. —No te hubieras levantado aun, tendré que castigarte. —Le susurra al oído. —Estoy bien, grandote. —Ella le da un beso en la mejilla— Gracias, s

