Capitulo final Miller y yo no dejábamos de sonreír, nos había hecho ilusión el pensar que tendríamos un pequeño hombrecito, pero el hecho de que sea niña nos hace aún más felices ya que como siempre habíamos soñado, ahora tendríamos a nuestra hermosa parejita, un hijo y una hija Su cabello era rubio como el de Miller, sus cachetes estaban rosaditos igual que su boquita, y que decir de sus pestañas, de verdad que la envidiaba, no podía creer que alguien tan pequeño tuviera unas pestañas tan hermosas, ella sin duda era el vivo ejemplo de la vida misma diciéndonos que por fin todo estaría bien, era la viva imagen del amor que nos teníamos Miller y yo, no había nada más que le pudiera pedir a la vida —¿Y dónde está mi pequeño sobrino? — Dijo Michael emocionado entrando a la sala Miller y

