Sérgio salió de la presencia de sus padres, Marisa lo miró muy enojada por su comportamiento. —¡Basta Sergio! Tu no harás nada, y Arielle se queda con su madre hasta que cambie esa absurda actitud.—¡respondió Marisa mientras su hijo caminaba a la salida. Alexander a paso acelerado trató de alcanzarlo, lo vio subir a su auto y salir como alma que lleva el diablo. Los pensamientos y sentimientos de Sergio eran un lío, tenía sentimientos encontrados, enojo, al no dar con el paradero de Arielle, y con ella Nohelia. Dio golpes al volante, y lo apretó tan fuerte que sus nudillos se tornaron blancos. —¡Carajo! ¿Donde se metió? ¿¡Donde pude haber ido, donde pudo haber ido carajo!? —se cuestionaba así mismo, dio vueltas y no podía siquiera imaginar donde estaba, descubrió que entonces no sabí

