Los días pasaban, Sergio seguía bajo el efecto de la droga que le hacían percibir sin que se diera cuenta. —Cariño, mira este catálogo de vestido de diseños, lo pediré para salir esta noche. —No sé nada de esas cosas Diana, es cosa tuya, vamos necesito salir de este encierro.—respondió Sergio sintiendo malestar por los efectos que cada día Diana le administraba a través de un objeto, como la revista que había rechazado en ese momento. Caminó de un lugar a otro, fue al baño y bajo la lluvia artificial se dejó rodar hasta el suelo. A su mente llegaban fragmentos de momentos compartidos. —Nohelia, Nohelia. —pronunció en un susurro y fue en ese momento que en efecto pasó un poco más. Sergio salió como impulsado por un resorte de ese baño, buscó su teléfono por todos lados hasta encontra

