Capitulo 43

2642 Palabras

Leía Hacía dos semanas que Adrián me seguía a todas partes como si fuera mi sombra. No dejaba de hacerlo ni un solo día. Si estaba en la florería, encontraba la forma de asegurarse de que tuviera algo para comer, aunque no lo pidiera. Si estaba en casa, el timbre sonaba puntualmente con un almuerzo perfectamente elegido para mí. No había día en el que no recibiera algo de él, una prueba silenciosa de que seguía ahí, esperando. Y, a veces, en las noches, hablábamos. Otras veces, simplemente nos quedábamos en silencio. Lo extrañaba. Dios, lo extrañaba con cada parte de mi ser. Pero todavía no podía perdonarlo del todo. Era consciente del dolor en sus ojos cada vez que intentaba acercarse y yo me alejaba. Podía sentirlo en la manera en que su voz temblaba apenas cuando pronunciaba mi

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