Cuando llego a mi piso me debato un momento que hacer, si lo más sensato seria irme a descansar para poder ir a trabajar mañana fresca y descansada o por otro lado, si lo mejor por mi salud mental seria invadir el departamento de mi rubio y embriagarme de su presencia como la novia invasora que descubrí que soy. Correcto, lo mejor es invadir la privacidad de mi hombre. Y agradezco tanto hacerlo cuando lo consigo sentado en su mueble sin camisa y con la laptop en sus piernas. Lo inteligente que se ve su rostro me enciende de muchas maneras. Eso y su increíble cuerpo. - Buenas noches ¿Cómo te fue hoy? - murmuro después de llegarle de sorpresa por la espalda y dejar un par de besos en su mejilla. - Muy bien, aunque tuve que traerme algo de trabajo a casa ¿tu que tal? - siento que brillo d

