Sacudo mi cabeza para reaccionar, vamos Celestina debes irte de aquí, me digo a mi misma una y otra vez. - Esto no es lo correcto – respondo de inmediato - Lo sé, no está bien – confirma el príncipe, lo que quiere decir que él también es consciente del error que cometemos. - Entonces, ¿por qué me detiene, su alteza? – pregunto porque necesito escuchar respuestas. - No sé, de verdad no sé por qué se lo he pedido. - Creo que lo mejor es que me vaya – si el príncipe no puede decirme nada para aclarar mi mente y lo que hace nublar más mis pensamientos lo correcto es alejarme de aquí. Me pongo de pie y salgo de la habitación, camino por aquel pequeño cuarto oscuro que me llevará hasta las escaleras quedan a la salida de su lugar secreto. - Por favor, le suplico que no se vaya – escucho

