Narra Celestina Frederic, el sujeto que parece el sirviente del caprichoso príncipe me ha dejado en casa de un hombre que luce muy refinado y delicado. Parece que son viejos conocidos por la manera tan efusiva de su saludo, los hombre me dejan en un pequeño cuarto que está lleno de muchos vestidos y prendas elegantes mientras hablan a lo lejos, me causa curiosidad e intento leer sus labios pero me resulta difícil enfocarme pues tengo que apartar la vista dado que en ocasiones me observan, es más que claro que soy el tema de conversación. Luego de un rato veo al hombre salir sin decirme un hasta pronto y que decir del egocéntrico heredero, no fue capaz ni de dar su cara por educación. - Bien, así que tú eres Celestina. – Dice el delicado amigo de Frederic mientras se acerca más a mí

