Mikael voló hasta un lugar más seguro y se aseguró de dar la pócima que salvaría la vida de Eván. Los efectos del veneno se disiparían en algunos minutos pero por suerte el rubio estaba a salvo.
—Debo buscar ayuda. —murmuró aún bajo los efectos del veneno y con débil voz. La lluvia caería dentro de pocos minutos y por el cielo n***o, sería un torrente de agua el que caería sobre el campo de golf en el que había llegando. Pero, su tranquilidad no duró demasiado. Pues al pasar los minutos una silueta rojiza con alas de color negras se acercaba a mucha velocidad, rápidamente la espada que la silueta portaba, fue lanzada contra Mikael. Pero, el rápidamente utilizó un hechizo de escape de viento, que hizo tanto a si mismo como a Eván y así desvanecerse como simple brisa.
—¿Crees que eso será suficiente para derrotarme? —inquirió el demonio, mientras descendía en búsqueda de la espada, con sus finos zapatos tocó la grama mojada y paso a paso se acercó hasta ella. El demonio no sabía por donde aparecerían el modelo profesional y el médico, pero rápidamente impactos de balas de viento chocaron contra el cuerpo humano del demonio desde su espalda, las cuales no parecían afectarle demasiado a Caym.
Estás generaban algunos moretones, pero para minimizar el daño, uso sus alas como escudo para detener los impactos contra su cuerpo.
—¿Eso es todo lo que puedes hacer? —. Preguntó el demonio. Ascendiendo nuevamente pero con su espada en mano. Miraba a su alrededor en busca de Eván Harvey, pero seguramente el brujo de magia negra lo había dejado en alguna otra parte para que pudiera recuperarse del veneno.
—No importa donde lo escondas, lo encontrare y acabaré con él. Así como haré contigo también.
—¿Por qué no vienes y lo demuestras? —dio señal Mikael al demonio, alentando a este a lanzarse al combate. Ambrose O’Sullivan ofendido se lanzó con velocidad hacia el, mientras que el modelo usaba Ventus: Volant. Para tener un combate en el aire contra el demonio. Estos se elevaron a una buena altura, cubriéndose con las nubes grises con las cuales se presagiaba un mal clima para el Highgate Golf Club.
—Se que tú habilidad en la magia es débil, ¿Por qué no ahorramos tiempo y me permites cortarte la cabeza? —por alguna razón las palabras de Caym eran punzantes para Mikael, era igual que aquella vez kensington high street.
«¿Será alguna habilidad?»
Pensó Mikael.
—Hemos visto tus futuros y en todos mueres. No tiene sentido que te resistas a tu fatídico final. —Abrahams no se movía de su posición, pero sentir como agujas eran clavadas en sus odios era un dolor insoportable para él, tanto que un quejido escapó de su boca, dándole así la ubicación al demonio. Cuál a gran velocidad se voló hacia él.
El demonio lo tomo con fuerza por su cuello, con intensión de estrangularlo. Impidiendo a Mikael poder decir alguna palabra.
—Prefería acabar contigo usando mi espada, pero agradece que te estrangulare y permitiré mantener tu cabeza sobre tu cuerpo —. Pero cuando todo parecía perdido para Mikael. Una bala de aire impacto con fuerza en la cabeza del demonio. Soltando así al brujo de magia negra.
Cuando Ambrose O’Sullivan volteo a mirar a la dirección de donde provenía dicho proyectil, pudo ver que se trataba de Morgan Lloyd.
—Morgan… —la cólera que le generaba ver a su propio brujo de magia negra ayudando al “enemigo” lo hacía enfurecer, la sangre corría por la frente del demonio, producto de aquel fuerte golpe de la bala de viento, cosa que le hacía hervir la sangre del enojo. El hombre con el que había pactado un acuerdo maligno ahora se revelaba contra él.
—Debí imaginar que sentirias amor hacia ese brujo. Nunca imaginé que ese único futuro se haría realidad. —Ahora comprendía el por qué de la invitación de los dos brujos a su hogar en el exclusivo Bishops Avenue. En su vista al futuro, existían varios finales. Pero habían exactamente tres finales para Evàn Harvey, Mikael Abrahams. En los cuales solamente uno el modelo y el médico resultaban victoriosos. Y era exactamente en esa línea de tiempo en la que Ambrose se encontraba. Pero aunque el futuro estaba escritor existían posibilidades de cambiarlo.
—No es solo amor, has asesinado a todos mis amantes. —Morgan Lloyd también sentía un infinito mal y su alma sufría por todos los hombres asesinados por su elegante demonio, Caym.
—Se interponían en mis intereses, además. Recuerda que me perteneces. —mencionó el demonio con una sonrisa.
Pronto, el agua que contenían las nubes negras comenzó a caer en el campo de golf. Lo que generaba que las pocas personas que allí jugaban fueran a resguardarse. Lo que hizo que los brujos de magia negra y el demonio descendieran hasta la grama del Highgate Golf Club.
—Primero asesinare a Mikael, luego me encargaré de consolar tu corazón Morgan —explicó Caym.
—Recuerda que nuestro destino es estar juntos por toda la eternidad, en el plano terrenal e infernal. —confesó el elegante demonio de Morgan.
—¡No permitiré que le pongas un dedo encima a Mikael! —. Exclamó el multimillonario, mientras con sus dedos índices apuntaba al demonio, disparando proyectiles de aire contra él, sin embargo el conjuro no era tan efectivo pues las alas de Caym servían como escudo amortiguando los proyectiles de viento.
El gran presidente del infierno comenzó a correr en dirección a Mikael, que se encontraba justo al frente de él. Abrahams, al igual que Lloyd, disparaba proyectiles de viento, estos impactaban contra los arboles del lugar y el bello suelo invadido por el verdor de la grama, pero también atinaba al cuerpo del demonio. Quien parecía no importarle los proyectiles, debido a que su resistencia era mayor a la de un humano e incluso a la de un brujo.
Al estar más cerca de Abrahams su espada comenzó a ser blandida, la fuerza del demonio y aquel material de otro mundo eran tan fuertes que incluso podía generar grandes daños a un árbol, incluso cortarlo en dos. El modelo era capaz de evadir el ataque que pretendía asesinarlo, pero un movimiento en falso para él podía ser su final. Pronto, Mikael comenzó a correr para ahorrar un poco su magia, y también ganar algo de tiempo.
La lluvia no paraba de caer, el pasto estaba repleto de agua, el frío pronto podía pasar factura al modelo profesional pero no podía resguardarse. No podía seguir escapando de “La Orden del Fuego Infernal” ellos deseaban verlos muertos, por lo tanto, se encargarían del problema.
Para el demonio Ambrose O’Sullivan (Caym). Parecía muy extraño que Eván Harvey no había hecho acto de presencia, sabiendo que tanto Morgan Lloyd como Mikael Abrahams no podían solos contra él. Por lo tanto, necesitaba acabar cuanto antes con el modelo profesional. No podía asesinar a su propio brujo de magia negra, ya que de él morir el demonio tendría que regresar al infierno.
—¡Me estas cansando! —. Exclamó el demonio, haciendo que Mikael sintiera un dolor indescriptible en sus tímpanos, que le hizo caer contra la grama del campo de golfo, ensuciando el costoso traje de Dior que me había prestado el magnate Lloyd.
—Se acabaron los juegos Mikael —pronunció el demonio.
—Voy a terminar contigo de una buena vez —coloco su espada la garganta del brujo, y la elevó apuntando al cielo. —observar la maligna mirada color miel de Cayn, que brillaba aún en las sombras de las nubes negras y la lluvia. Para Mikael era una sensación de impotencia y debilidad. ¿Podía utilizar algún conjuro o hechizo que pudiera derrotar a Ambrose O’Sullivan? Existía un conjuro avanzado que podía utilizar. Pero no poseía la fuerza para utilizarlo. Solo le quedaba esperar la muerte instantánea que daría el demonio por decapitación a Mikael.
—Saluda a Emily de mi parte, ambos estarán ardiendo en el infierno por toda la eternidad. —murmuró, para así blandir su espada con intención de matar