Fruncí el ceño. —Papá, en realidad no necesitabas hacer esto. Estoy perfectamente sano... —¡Tonterías! ¡Por supuesto que lo necesitabas! ¿Cómo pensaste que dejé embarazada a tu madre cuando tenía cuarenta y tantos? —dijo papá. Miró a su alrededor antes de inclinarse hacia adelante y susurrar: —Este té es la receta de tu tatarabuelo. Siempre que los hombres de la familia Hart toman este té, solo se necesita una dosis para dejar embarazada a alguien. Buscó en su bolsillo y sacó un sobre como quien intenta convencer a alguien para que se una a ellos para fumar algo ilegal. —Toma, te daré un poco. Prepara té todas las mañanas, durante el almuerzo y después de la cena. Te prometo que este lugar estará lleno de pequeños Lucas y Sophias. Una oleada de calor me recorrió el cuerpo y apreté los

